La sumisión a la escalada de desventuras en la vida puede
representar un hecho trascendental en la vida de cualquier humano, aunque
siempre he considerado, a mi parecer, que el sufrimiento jamás será justificado,
ni necesario bajo ninguna circunstancia, puedo eso sí, creer que de alguna
manera, si es bien interiorizado, nos hace más fuertes, más estables y capaces
de aprenden de las circunstancias mas desfavorables, la vida no es sufrimiento,
la vida no es tampoco un campo verde por el cual puedas transitar sin espera de
alguna resistencia, la vida simplemente pasa, puede ser un campo, un largo
camino, una vereda, una caminata nocturna en soledad o compañía, de la cual, el
universo nos despoja en el momento que considere sin alguna razón; puede que, sea
naturaleza del universo, no poner atención en absolutamente nadie, por que algún
día todo simplemente terminara, y el curso de las cosas sigue un registro
establecido por el escrito de algún gran observador que en sus palabras
encuentra una especie de liberación, un escrito que nombramos historia, pero
que siempre consideramos todo lo pasado como tal afirmación, y nunca parte de
un futuro. El escritor de todo, pudo haber plasmado todo ya, pero nuestra destreza
de lectura en el tiempo no nos permite si quiera alcanzarle en el epilogo,
estamos condenados a leer nuestra historia siempre a destiempo, no podemos
brincar paginas sin más, porque no se nos ha concedido ese poder, y no podemos
mucho menos modificar el texto. ¿Pero que acaso entonces, todo este escrito ya?
Y si es el caso, ¿Qué demonios hacemos aquí?, todas las preguntas de alguna
manera terminaran recitando respuestas filosóficas de toda índole; absurdas,
estoicas, cínicas, pesimistas y todas por haber, y para aquellos analfabetas ni
siquiera se permiten tratar de entender, solo pasan la vista por cada hoja
apresuradamente hasta llegar al final, ignorando lo anterior, me permito eso sí,
reescribir lo que quizá en este mismo momento estoy leyendo desde mi lector
temporal, <extraña ironía>
respecto a la necesidad intrínseca de sufrimiento que nos acompaña en los
momentos que consideramos desafortunados o injustos, como dije al inicio, de
alguna manera fortalece la capacidad de responder a cualquier adversidad, pero
con cada paso adverso dado, ese aprendizaje también es un peso mas que cargar, parece
muy injusto que el hecho de aprender de los infortunios nos cargue de alguna
manera un equipaje de vida, que nos facilita la acampada en cualquier lugar
pero de la misma manera cada vez pesa más, y de la misma manera, al tratar de
desempacar todo, es mas y mas agotador. Intentando esclarecer lo anterior dicho
me referiré a un ejemplo: Un día cualquiera, caminando por un campo despejado,
decides descansar, bajas tu maleta del hombro, y dispones a sacar lo necesario,
si en tu vida solo has conocido una pequeña frazada, una almohada, un desayuno que
conste de una merienda simple y jugo de frutas, un par de cuadros con memorias
significativas y una lampara de luz cálida, es ello lo que sacaras para pasar
una tarde despejada, disfrutando de tu desayuno y contemplando el campo que se
cierne ante ti, por contrario, si haz conocido infinidad de frazadas de
colores, de texturas y tamaños, tendrás que decidir cual sacar (claro, en mi
caso la selección es primordial), no habrá solo un desayuno que escoger, habrá meriendas,
tentempiés, diversidad de bebidas e incluso postres de los cual elegir, y en tus
cuadros llenos de recuerdos, también tendrás que elegir cuales disponer ese día,
aunque duela dejar algunos hasta el fondo, pero haz decidido que ese día no es
necesario revivir o recordar esos momentos, además, de la lámparas, hay
demasiados artilugios, con los cuales puedes acompañar ese día para que todo sea
mas “encantador”, al final, tomara un cierto tiempo en elegir lo que mas sea
apropiado para esa ocasión; ¿pero acaso, no simplemente es fácil sentarte y
hacer la maleta a un lado?, en cualquier caso, puede ser fácil hacer eso, pero
cuando acabes de descansar en ese campo, al final de ese día, tienes que llevar
el equipaje de cualquier manera, y habrá sido en vano cargarlo durante tanto
tiempo así sin más, si de por sí ya es absurdo caminar con él, más absurdo no
darle uso.
Se habla
mucho de seguir adelante y aprender de los errores; y que conste que no hablo
en sentido derrotista, pero jamás se hace el demasiado énfasis en que las cosas
que aprendes también pesan y lastiman, y no es de admirar que estén alabando como
modelos a seguir a aquellos que han sufrido las desgracias que jamás quisieras
pasar, no sirve de nada apreciar ese tipo de cosas si al final del día desecharas
la admiración que te produjo y simplemente esperaras un día más, intentando
esquivar las desgracias que un día antes admiraste. No tendrá algún fin esta perorata,
ni exigir un jubilo por aquellos que han conseguido cargar maletas gigantes a
lo largo de su vida, o que incluso, cargan ya desde el inicio de sus vidas,
pero si, intentar fomentar de alguna manera, que ser viajeros “despiertos” es
cansado, agotador, y ningún intento de admiración nos dará fuerzas para seguir
cargando esas maletas, al contrario, quitan un suspiro de enfado que pudo haber
sido usado para tomar aire. No es necesario que alabes a los que se hacen cargo
de sus vidas, es necesario que tú te hagas cargo de la tuya para que puedas
comprender lo agotador que es cargar con experiencias. Y así, en lugar de
alabar, comprenderás y darás solo una palmada en el hombro de aquella persona y
podrás decirle, “comprendo el dolor que llevas, y la felicidad que expresas, me
aceptarías un día de té?
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