Cuando uno pasa el tiempo, haciendo y deshaciendo aquí y allá,
pierde un poco la noción de todo lo que ocurre alrededor, es como estar en una
burbuja de realidad, que cada vez es más amplia, te llenas de ideas, de
recursos que gastar, de nuevas imágenes, lugares que haz visitado y sensaciones
que a veces no se pueden ni explicar, todo ello, comprende un mundo interno que
no puede ser mostrado tan fácilmente a los demás ,por que claro está, que lo
que ocurre dentro de tus pensamientos no pueden ser trazados con alguna forma física,
ni explicado del todo bien con las palabras, ese mundo, un poco más pragmático siempre
está ahí, dándole sentido nuestra vida, descifrando el futuro que cambia con
cada segundo.
Nuestro pasado y todas las experiencias definen el cómo
vemos el presente. Y yo sé, que tanta palabrería ni si quiera le hace justicia
a todo este proceso, por que normalmente, nuestro propio cerebro vive en automático,
es como una máquina, que debe de optimizar recursos, y siempre hallará el
camino que más le convenga para evitar “cansarse” de más, esto, obvio, es parte
de nuestro sistema biológico, intentando sobrevivir a un mundo de peligros que
ya no existe, al menos, no como en la antigüedad, los peligros de ahora, son un
poco más, surreales si se puede nombrarle así, me explico; antes, nuestro peligros
eran ser devorados por un jaguar quizá, o morir de frio o hambre por no
conseguir recursos a tiempo, hoy en día, morimos hasta por cuidarnos de más, o por
instrumentos que nosotros mismos hemos fabricado, de cierta forma, somos
nuestro propio enemigo en la actualidad, eso de que, moríamos por la
naturaleza, aún pasa, lo sé, pero ahora está en un segundo plano, si hoy
mueres, seguramente es por que no cuidaste bien tu cuerpo.
Intentando dejar claro que, la vida sigue trascurriendo, mientras
intentamos no morir, hay veces en que todo pierde su sentido, lejos del sentido
de la vida, o el dichoso propósito que hemos venido a cumplir, la vida sigue y
sigue, y no le importa si estas durmiendo, trabajando, sufriendo o estas feliz,
ella seguirá, es cuando entra en juego la percepción de la que hable antes,
todo lo vivido y caminado, definirá como ves esta vida, llena de belleza, miedo
y caos, y es absurdo, o al menos para mí, pensar que no hay una realidad
absoluta, todo vemos cosas diferentes de alguna manera, intentamos hallar
complejidad, por que sí, la vida es compleja, pero en esa búsqueda, de un
significado grandioso, olvidamos las cosas más simples, el solo vivir, comer,
respirar, caminar, procrear, cosas por las cuales nuestro cuerpo fue diseñado
por la evolución, pero ahora, ¡hay tanto en juego!, puedes aprender, dedicarte
a una y mil profesiones y carreras, ser “algo” o “alguien”, tener pareja,
novia, amante (pff), amigos, amigas, hijos, hijas, mascotas, compañeros de
trabajo, roomies, trabajar para alguien o emprender, tener mil hobbies, leer
mil libros, aprender técnicas de una y otra cosa, tocar instrumentos, dormir,
correr, bailar, y las lista sigue y sigue…, ¡hay mucho de donde escoger!, creo,
que ante tanta posibilidad nos hemos perdido en un tipo de limbo de significado,
metas y propósitos, creemos que la vida se acabará pronto, y tenemos que
cumplir con expectativas autoimpuestas para lograr cosas que creemos nos harán
sentir plenos.
Hablando desde mi punto de vista, hay ocasiones en que
pierdo el interés por, querer crecer, soy un ser curioso, que le gusta aprender,
pero llega un momento en que puedes percibir, que estas traspasando la línea de
tu tranquilidad mental, estas dejando atrás tu calma para entrar en un mundo
que se siente quizá con más “significado” pero a su vez, empiezas a caer en una
especie, como ya dije, de limbo de realidad, donde vez que hay muchas cosas que
ya no cuadran, ya no son naturales y ni siquiera deberían de estar presentes,
pero ahí están, y ahí seguirán, y rigen tu día y tu vida, y aunque no quieras
pertenecer, te mantienes al margen, es algo que poco a poco te va consumiendo. Como
humanidad hemos logrado cosas increíbles, el propio smartphone, es meramente
magia tecnológica, casi todo se puede hacer desde este aparato, y aunque nos esté
haciendo algo inútiles, es un portento de posibilidades para llevar una vida
moderna rápida y fácil, pero nada de esto es meramente “real”, es una realidad
creada por y para nosotros, y es aquí donde entra mi discapacidad para entender
a veces que, la vida no es esto, necesito apagar muchas veces este lado moderno
para reconectar con la vida más natural, que en un principio, ante la falta de
costumbre, puede sentirse “sosa”, pero ahí está, y es todo lo que necesitamos.
Ciertamente, hay días en que el sentimiento de irrealidad me
rebasa, creo estar viviendo en un mundo poco natural, lleno de problemas
modernos que no hacen más que mantenernos al margen de nuestra propia distopia tecnológica,
claro que compro gadgets, de todo tipo, ¡me encanta la tecnología!, solo que,
ya no reconozco mis propios limites naturales en esta vida artificial, y me
frustra, me pesa y me llena de pensamientos contradictorios, comprendo también,
que todo el conocimiento no me salvara absolutamente de nada, solo me hará ver
y entender mi realidad de forma más amplia, pero, cada que este limite de
conocimiento se expande, se expande también el sentimiento de vacío existencial
que hay en la actualidad.
Y entonces, ¿qué hacemos?, ¿Qué sigue?, a veces solo quiero
paz, y ser parte de este mundo moderno tecnológico, pero no he conseguido hacer
las dos cosas a la vez. Hay días como hoy, en los que solo pido un descanso,
dejar de pensar, y solo contemplar la vida, pero un día más llega y hay que “trabajar”,
esto no es así de fácil, no puedes simplemente detenerte por un tiempo. Recuerdo
cuando, de niño jugando decías; “pido”, y todos acordábamos una pausa o una tregua
momentánea, porque estábamos cansados, pero en esta vida adulta no hay un “pido”,
jaja, siempre sigue y sigue, y seguir cuando te sientes superado es un acto de
valor increíble, que puedo reconocer en mi y miles (millones) de personas que
nos esforzamos por seguir, ya sea consciente o inconscientemente, todos
seguimos, por que esta vida moderna nos devora.
Hoy me siento rebasado por la “vida moderna”, pero no
derrotado, aún no, aún me queda mucho que intentar, solo quisiera desconectarme
por una semana, contemplar la vida, entender que las cosas son lo que son, y que
pasan por que pasan, después seguir, intentar de nuevo, explorar otros
horizontes y volver a casa con más experiencias.