jueves, 9 de mayo de 2019

La modernidad nos esta devorando...

La modernidad nos está devorando.

La vida moderna se esta apoderando de todo, de nuestros pensamientos, de nuestra atención, de las relaciones personales. Es preocupante, y lo digo desde experiencias propias.

Hoy al salir, por la mañana, sobre un camino despejado y tranquilo llegue a mi destino, pero para mi sorpresa, no disfruté de él, el cual hubiera sido perfecto para despejar la mente antes de entrar al trabajo/escuela/reunión. A cambio, mi mente divago, se alejó y prefirió permanecer lejos del momento, repasando lo que haría a lo largo del día, los pendientes, las “cosas” que tenía por hacer, desconectó y regresó en sí al llegar a mi destino. Fue cuando entendí. Hacía un lindo día, la brisa movía mi cabello y el sol estaba a la altura perfecta para disfrutar de su energía. ¿En donde estaba ahora ese momento? Se había ido y ni siquiera me había dado cuenta, y a no ser porque sentí esa brisa, hubiera pasado desapercibido como un “día” o mañana más.

Las actividades que tenemos hoy en día consumen nuestro tiempo, han llegado a estar tan presentes que, es normal no tener tiempo, o tenerlo y pasar 6 horas viendo tu serie favorita, perder 2 horas en redes sociales, y ya no digo internet que muchas veces, esta mal entendido que internet es solo redes sociales, cuando ignoramos el tremendo potencial de su uso intelectual, pero, ese es otro tema. El punto importante de todo ello es que, el nuevo habito del siglo XXI es estar siempre ocupado, siempre estresado, siempre, intentando cazar el tiempo.

La modernidad no es el mundo lleno de facilidades que nos prometen las grandes empresas, la propia sociedad y las personas al mando. El  mundo donde hace falta un clic para obtener cualquier deseo, ignoramos, que detrás de ello, se encuentra la mano de obra desmesurada, los desechos que crecen exponencialmente al número de días que nos restan para dar el “cambio”; una frase ya obsoleta, no es necesario un cambio, es necesario un nuevo estilo de vida, como la historia nos lo ha marcado ya anteriormente, pero, tal parece que la satisfacción placebo es mas fuerte que la incómoda realidad. Este mundo moderno es una utopía virtual, vaya ironía, parece que vivimos la vida de un rey en la web y paseamos por calles de mozos.

La vida moderna esta consumiendo nuestros pensamientos, y temo pensar que la propia inteligencia, ¿En qué momento los juicios morales son solo actos de popularidad?, ¿desde cuándo aquella persona que hace algo ridículo es más importante que un logro de impacto positivo?, ¿desde cuándo la vida de los demás es más importante que la tuya?  ¿en qué momento de nuestra historia comenzamos a pensar que los problemas ambientales/sociales/burocráticos se pueden resolver dando un clic?, y sé que es una frase tan cliché que la tomamos como algo burdo, pero, solo piensa, hay gente, que creé que interactuando en línea salvará un día del planeta, tal parece, que no comprende que detrás de ese clic, hay un sistema industrial que usa combustible para generar la electricidad, hay una empresa que contamina el cielo con un satélite para brindarle internet, una más que le ofrece un aparato casi mágico que resuelve problemas con un toque de dedo -ja-.

No diré, que haré tal cosa u otra para cambiar el rumbo del planeta, no hace falta decirlo, simplemente es algo que ya deberíamos de estar haciendo, y ni siquiera hace falta pensar que necesitamos gastar miles de palabras para incentivar campañas, el problema no es ese, somos niños con gran poder en las manos, que no actuamos de acuerdo a ello, ¿hace falta decir que tirar basura es malo?, ¿hace falta decir que nuestros mares están sucios? Cuando cada turista puede ver un cesto de basura artificial en la naturaleza. Estamos en ese momento en que es irresponsable decir que debemos de cuidar nuestro planeta.

La modernidad esta terminando con nuestra libertad financiera, necesitamos pagar los servicios mas insospechados, ¿pagar por que le lleven tus alimentos?, peor aún, ¿necesitamos que nos lleven nuestros alimentos?, somos la especie “dominante” por el simple hecho de la habilidad que teníamos de cazadores, el miedo, la ansiedad, la euforia son sentimientos que tomaron millones de años mejorar, y todas, provenientes de aquellos momentos donde nuestra vida dependía de obtener un alimento, de sobrevivir al hambre, y a la presente incertidumbre de ser devorados. Ahora, el único problema que enfrentamos es quedarnos sin internet y tener que caminar o conducir por ellos. ¡cuidado con esas alitas!, te puedes ahogar, ¡tu vida depende de ello!, No es el hecho de que hallamos dejado de cazar, simplemente, démosle la importancia a las verdaderas razones que nos hacen sentir vivo, esas pequeñas cosas que podemos pensar que son cotidianas, pueden transformar tu día en algo que puedas recordar, tomate 30 minutos para salir y elegir bien tus alimentos, no los negociaras con tu vida en la jungla, incluso, ¡puedes elegir el que te plazca!, ¿lo entiendes?, pero eso no importa, cazamos tiempo y no comida.

La vida moderna está terminando con los sentimientos, ya no queremos un poco de felicidad, queremos constantemente sentir la euforia, sentir que el cuerpo se nos va de la mano. Es solo un síntoma más, tu propio pensamiento te pide sentirse vivo, por que has dejado de lado aquello que nos hace únicos a cada uno, los sentimientos, los ignoras por que lo único que quieres es más vida, más felicidad, más euforia, prefieres ignorar aquellos sentimientos de tristeza que muchas veces te presentan tu vida como realmente es. No te das cuenta que el cuerpo te pide un descanso, dejar sentir esa tristeza reparadora muchas veces nos revela lo que está mal, lo que debes cambiar en la vida, en cambio, lo ignoras y sigues, hasta que un día, la tristeza es otra persona que desconoces, pero que, está ahí todos los días de tu vida, tentándote a cambiar. ¿Somos listos no?, para eso están los antidepresivos…
La modernidad nos está devorando a todos y no sé si se detendrá…, yo no puedo exigir nada, ni exponer que es lo que debemos hacer, pero, elijo vivir el día siendo consciente de que no lo estamos, quiero sentir esos pequeños momentos de la naturaleza, vivir y enseñar con el ejemplo que lo que necesitamos hoy en día no es un cambio, sino un estilo de vida totalmente diferente, no es mejor aquel que lee todos los días, ni el que es ecológico, o el vegano, o la persona que divulga sus ideas brillantes al mundo para cambiar, ellos son los vehículos y las referencias del estilo de vida que deberíamos de estar viviendo, ellos son las personas que están viviendo la vida, porque se han dado cuenta de la realidad en la que vivimos; y no expongo que el ser vegano, vegetariano o emprendedor es la clave del cambio, no, es el simple hecho de darse cuenta de que estamos mal, y que ese cambio radical es posible, necesario y que se puede lograr. No hay que cambiar, hay que vivir como se debe de vivir.