domingo, 8 de marzo de 2020

Mi país pendejo.


¿” deberían de respetarse si piden respeto”? ¿Actos “inmorales”? ¿” mejor deberían de hacer esto o lo otro?, hasta a mis dedos les da pena escribir tales cuestiones, y más pena me da empezar con tales aberraciones un texto, pero, es lo que un pueblo pendejo tiene para decir ante los actos presentes, es lo que su percepción de la realidad puede alardear ante su presente. ¿Qué acaso no es como inician todas las revoluciones?, o, mejor dicho, ¿acoso no saben lo que es una revolución? – Revolución: “Cambio profundo, generalmente violento, en las estructuras políticas y socioeconómicas de una comunidad nacional” – (lo adjunto en caso de que alguien no lo conozca, digo yo). ¿” Revolución en el siglo 21” ?, no falta el ingenuo o despistado que se haga tal cuestión, cuando una revolución no es una característica de una comunidad “atrasada”, si no, de una que quiere ser proactiva y avanzar.  Estoy asqueado como tantas personas de la situación de mi país, un país que aprecio tanto, por su bagaje cultural, por sus tradiciones y los aspectos más solidarios de su idiosincrasia, pero parece que su disyuntiva, la sociedad como tal, nunca nos deja avanzar, nos arrastra a situaciones tan precarias, situaciones que no parecen ya de película, si no de una comedia montada en los mejores escenarios del mundo, una comedia escrita a partir de una sátira, tan absurdo como eso.

Creo que, me faltarían 100 hojas para explicar mi enfado sobre todo lo que esta mal con el presente. Aunque me remita solo a la situación de las mujeres en México; y miles más para hablar sobre ellas a nivel mundial. Pero no es le caso, todos, por mas incomunicados y absortos que estén, saben la situación actual. No hace falta usar la estadística, esa ciencia tan inútil que puede excusar cualquier hecho. No hace falta si quiera ver noticias, que si no sabes o no tienes idea alguna, los noticieros son empresas que velan sobre su propio interés, pueden presentarte la misma noticia de mil y una forma y parecer que se habla de cosas diferentes, pero no, no hace falta escudarse en ello, es tan simple como salir a tu calle, ver las miradas insinuadas, esas asquerosas miradas que es imposible que una mujer se escape, comentarios tan fuera de lugar hacia ellas, que en verdad, ni siquiera creo que un primate podría pensar. Fuera del tiempo en que se romantizaban los piropos, son acciones más que palabras, nadie tiene el derecho de invadir el espacio personal de nadie, que empieza desde una mirada o un silbido, por que como ya dije, vivimos en un país pendejo donde sus habitantes piensan que el espacio personal es eso, un espacio, “acercarse” a la persona, no, desgraciadamente no le puedes hablar de semántica a los monos. Tan sencillo como salir y ver estas acciones, ahí empieza la falta de respeto a nuestras mujeres. Así que no puedes decirme que en el país existe respeto de género, por favor.

Me invade la impotencia al hablar de los asesinatos cometidos antes ellas, una impotencia minúscula al lado de las personas que lo viven en carne viva. No me puedo ni imaginarlo, es simplemente, inhumano, ¿época medieval?, es que, ni siquiera sé en que etapa poder situarlo, es repugnante simplemente, pensar que existen personas capaces de tales actos. Repugnante…
Siempre he agradecido al universo, colocarme en una familia donde aprendí el respeto a la mujer, donde no existió tal violencia, porque creo, que ya te han dicho que aquí empieza todo, en tu circulo familiar, el respeto se enseña de casa, del padre, de la madre, de hermanos, desde este vinculo inicia la igualdad, y es realmente triste, entender, saber y comprender que millones de personas se condicionan en familias desintegradas, familias que no conocen el respeto a sus congéneres, porque desgraciadamente, nuestra historia, la historia de toda la vida siempre ha sido escrita por figuras de varones.

Lo que hoy vivimos no es una manifestación ante asesinatos, injusticias, maltrato, distinción, ni lucha de géneros. Es una manifestación ante la propia historia, la cultura, los aspectos socioeconómicos, y la idiosincrasia de un país descompuesto, una manifestación que ya han vivido otros países, pero, que, en diferencia, se vive en situaciones totalmente diferentes, donde la información se tiene al momento, por consiguiente, los movimientos son presentes en todos los espacios a los que se quiera llegar. ¿Estoy a favor de la revolución?, claro que sí, y digo con gran orgullo que es una revolución que vivo desde que nací, porque jamás he cometido tales aberraciones ante una mujer. Me duele, sobre todo, que yo, siendo hombre, puedo ver las miradas de inseguridad en las mujeres, en el transporte público, ni siquiera imagino lo incomodo que les es sentarse junto a uno, en verdad es perceptible, quisiera simplemente decirles que estoy con ellas, pero, es difícil aportar confianza hoy en día con unas palabras, así de jodido estamos.

Como hombre que entabla relaciones sociales con otros hombres les puedo contar a ellas lo asqueroso que puede ser, y se los he dicho. Los comentarios aún más detestables son escuchados entre ellos, a veces siento, que se juega a subir la sima de la insensatez. Evito en lo posible, tener tales círculos, pero créanme, es realmente imposible, es triste y crudo, pero así es, nuestra historia cultural ha forjado hombres de piedra en una sociedad de cables y pantallas. ¿Hay hombres buenos?, claro que los hay, pero estoy seguro, que cualquier persona a quien se le pueda preguntar, sabrá que la respuesta es; realmente pocos…

Me alegra, vivir en un tiempo donde se busca una nueva forma de vernos a nosotros mismos, incluso de reescribir la historia, pero, ningún pintor se expresa sin mancharse, habrá aspectos que no queremos que sucedan, eso es más que obvio, pero señores, así empiezan las revoluciones, que espero no acabe con esto, dejémonos de pendejadas y empecemos a hacer algo, sé un buen hombre, sé una buena mujer, simplemente, sé un buen ser humano, ¡que no es difícil! ¡joder!