lunes, 12 de noviembre de 2018

Alguna línea de muchas

La tristeza muchas veces es una compañera dolorosa pero necesaria, te hace reflexivo, te hace sentir los sentimientos mas puros del ser humano, y te hacer ver, en retrospectiva lo que es la felicidad.

No sabría decir que mecanismo, que sentimientos o quien me hace escribir hoy, suena ilógico, igual que las palabras salidas de mi mente, pero una vez más, es necesario expulsar y redactar ideas.

No sabría explicar, ese sentimiento de sobriedad que me embarga algunas noches, sin saber a donde voy, sin saber si el día de mañana me cruce con una oportunidad, un fracaso, o cualquier excusa para hacer algo extraordinario, no sé, si exista el destino, si seamos una línea de muchas líneas de tiempo temporal, si, en alguna de ellas ahora mismo este en circunstancias deplorables, y de alguna forma extraña, empatizo conmigo mismo (¿?).

Por momentos, se que no sabemos nada, por momentos, se que todo es fruto de una mente voraz que siempre quiere estar trabajando, esta lectura puede ser de color verde para mí, y para alguien más de color amarillo a causa de alguna diferencia genética, y sin embargo, los dos podemos ver el color “negro” por que esta estipulado que así son las letras, y ninguno de los dos sabe quién está en lo correcto, (y realmente son blancas estas letras). La mente muchas veces vive por nosotros y deja la conciencia a un lado, y ello, es lo mas triste que puede pasar, y más aún, cuando te das cuenta que llevas mucho tiempo en ese lugar.

Ser consciente de uno mismo, no es lo mismo que saber que estas haciendo en el ahora, es más bien, a mi entender, darle el significado propicio a tu aventura de vida, darle el significado y abrazarlo como el verdadero para ti, a final de cuentas. Nadie sabe nada.

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