martes, 23 de octubre de 2018

Una luna más


Quisiera hablar de mil cosas, hablar y dejar fluir mis pensamientos en forma de un post más, hablar y dejar salir mis sentimientos, dar palabras a percepciones subjetivas deseando que algún lector conecte con ellas.

Me siento profundamente agradecido hoy, con ese dios deísta dentro de mí, que me ayuda en todo momento a darle sentido a mis experiencias, me reencuentro hoy con el y entre charlas puedo entender en muchas perspectivas, sobre el amor, la tristeza y la felicidad.

Todo es subjetivo, todo vive dentro de ti, y, por consiguiente, todo sentimiento es responsabilidad tuya. Me he topado en cuantiosas ocasiones, oportuna o inoportunamente en charlas con amigos, platicas robadas en el transporte, videos en redes sociales o frases que pretenden ser de ayuda, con el concepto de que debemos olvidar el pasado, que, de alguna forma, si fue malo tenemos que olvidarlo así sin más, que simplemente, no importa. Si pasas por un momento malo te puedo decir que esto es rotundamente falso, al menos para mi conocimiento, las experiencias malas te miden ante la adversidad, nos afronta y concede la fortuna de conocer que tan preparados estamos para soportar las cosas malas de la vida; que, aunque seas la persona más afortunada, jamás faltaran. Es por ello, que considero estas etapas o tropiezos como una gran oportunidad para reforzar nuestro asertividad personal, entender realmente lo que importa en la vida, vivir en el presente y sentir las emociones, no resistirse y no ser prisioneros de ellas ante el temor de sentirlas de nuevo.

Si se pasa un mal momento tienes la oportunidad de conocerte más, de aprender nuevas aptitudes que jamás creerías tener, de conectar con tu persona y reconciliarte con ella por haberla abandonado en algún momento si fue así, rescatarte y salir adelante como un guerrero más. Las compañías en estas etapas te ayudarán enormemente, pero no debes caer en la trampa de la dependencia, serán tu apoyo, y solo eso, jamás debes encarrilar tu miedo hacia esa persona que te ofrece su mano. Si esa mano amiga no esta en estos momentos contigo, debes saber que hay personas en el mundo, que, como tú, yo, o nosotros, han reencontrado en la soledad ese ser que te impulsa mas que nadie, tu propia Valia, el ser superior, o dios para las personas especialmente religiosas, que, bajo el mismo concepto, es esa esencia pura y propia que estará por siempre contigo.

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